Este blog se creó, allá por Noviembre de 2010, con el propósito de comunicar la experiencia del juego 'Batallas de Poniente'.
Ahora, en su 2ª Época, tratará de diversos wargames o juegos de mesa que requieran de un TABLERO DE BATALLA entre oponentes.
Este blog se realiza y actualiza de forma altruista y sin ánimo de lucro. Todos los nombres e imágenes que aparezcan en él previamente publicados y con derechos de autor se emplean con el único fin de narrar la experiencia relacionada con los juegos mencionados así como para ambientar el relato de lo ocurrido en esas partidas.




10 nov. 2010

AFRONTAR LAS CONSECUENCIAS

COMIENZA LA BATALLA
 Lado Lannister. A la izquierda Addam Marbrand. En la derecha Gregor Clegane intentando resistir la acometida de las Huestes de Guerra del Norte.
Lado Stark. A la izquierda las tropas de Rickard Karstark y a la derecha Gran Jon Umber Stark. Una unidad de jinetes de invernalia galopa avanzando por el flanco izquierdo aprovechando que no hay defensa Lannister.
El Señor de Bastión de Kar nos ordenó que nos retrasáramos en nuestra marcha para unirnos a las fuerzas de Gran Jon Umber, Señor de Último Hogar. Y así lo hicimos. Dos unidades de maestros de las perreras Stark estaban a sus órdenes junto a dos unidades de Jinetes de Invernalia. Nos dirigió una mirada rápida en la que intuimos cierta indiferencia cuando le entregamos la misiva de Rickard Karstark. Gran Jon Umber tenía el rostro contraído, y apreciamos en sus ojos el extraño  y común brillo, entre el temor y la crueldad, de la fiereza antes de la batalla. Con un gesto señaló el bosquecillo que había delante nuestra para que nos adentráramos en él y nos posicionáramos dispuestos a lanzar nuestras flechas a su orden. Los perros gruñían con el pelo erizado y sus colmillos amarillos nos daban vigor pensando en los desgraciados Lannister que cayeran en sus fauces. 
Gran Jon Umber
Señor de Último Hogar
De alguna manera debíamos defender nuestras edificaciones al Norte mientras intentábamos avanzar para tomar las posiciones enemigas en los pasos del río defendidos por Addam Marbrand al frente de una unidad de Caballeros de Roca Casterly. De repente apareció a lo lejos una unidad de Arqueros de Occidente que entraban a toda prisa en una zona boscosa frente a la nuestra, mientras tres unidades de Guardia Lannister con sus lanzas en alto corrían para tomar posiciones rodeándolos por fuera del bosque. Justo al otro extremo de la llanura, muy a lo lejos, tras las edificaciones, vimos los estandartes Stark del Señor Rickard. Le imaginé dirigiendo las tres unidades de las Huestes de Guerra del Norte y las dos de Jinetes de Invernalia, como él solía hacer, gruñendo como un perro rabioso, cagándose en nuestras madres. Al término de la batalla nos contaron que nuestras tropas situadas al Noreste se dieron de bruces con el cruel Gregor Clegane capitaneando varias unidades de Guardia Lannispor y una unidad de Arqueros de Occidente y el Señor Rikard Karstark gruño algo así como, "cortadle los huevos a ese cabrón estirado".
Gregor Clegane
'La Montaña'
La batalla no se hizo esperar. A una orden de nuestro capitán, lanzamos las flechas en dirección al bosque que teníamos enfrente. En el cielo del atardecer  nuestras flechas se cruzaron con flechas Lannister. Mientras tanto, en el Noroeste, los jinetes de invernalia, a una orden de Rickard Karstark, espolearon sus caballos aproximándose con decisión al vado del río situado al Sur. La Batalla, de forma inevitable, pronto quedó dividida en dos frentes. En el Noreste, Gran Jon Umber azuzaba a nuestras tropas contra las tropas posicionadas en las inmediaciones del bosquecillo. Y en el Noroeste Gregor Clegane trataba de derrotar a nuestro Señor Karstark. Este desplegó con eficacia a sus Huestes de Guerra del Norte. La unidad con estandarte rojo, con sus aguerridos y experimentados hombres, aniquiló dos unidades de Guardia Lannisport en una sutil táctica de flanqueo que desconcertó a las tropas del león. 
TROPAS LANNISTER
A pesar de que nuestro ejército iba mermando considerablemente las fuerzas del león y reduciendo su moral, lo cierto es que el sol caía deprisa y pronto anochecería. La oscuridad, pronto daría fin a la batalla. Los Lannister habían taponado nuestro avance hacia el sur, es verdad que a costa de muchas bajas, pero el tiempo se había aliado con ellos y pronto la batalla concluiría. Varias formaciones de Guardia Lannister ocuparon dos de nuestras tres fortificaciones en un intento de resistir hasta que la noche hiciera impracticable cualquier enfrentamiento. Los perros fueron lanzados por sus maestros a la orden de Gran Jon Umber. Desde el bosque oíamos los gritos de los soldados enemigos al ser devorados por los perros. En el Sur, la única unidad que había llegado al río, Jinetes de Invernalia con estandarte verde, tomaron el vado situado en el Suroeste con la sóla resistencia de una unidad de Infantería pesada Lanniste que se había quedado en retaguardia y que, en su inferior velocidad, nada pudo hacer por recuperar la zona conquistada.
   
TROPAS STARK
Cuando salimos del bosque, era noche cerrada. Ya no se oían voces, ni gritos de horror o de rabia. Tampoco el chasquido de los aceros, el relincho de las monturas o el sonido hueco de sus cascos al hundirse en la pradera. Un tercio de nuestra unidad había caído atravesado por las flechas del león. En el profundo silencio de la noche aulló un lobo. Gran Jon Umber nos reunió y nos dijo en persona cuál había sido el resultado de la batalla. A pesar de las grandes bajas que habíamos infringido en el enemigo, habíamos estado en el borde de la derrota. La iniciativa Stark había decantado la victoria del bando del lobo. Luego miró al cielo con un gesto de ira, se giró dándonos la espalda y comenzó a caminar junto a uno de los Maestros de las perreras Stark, desapareciendo poco a poco entre la espesa negrura, como si de un espíritu de la inesperada muerte se tratara.

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